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Con muchas dudas, y pensando que quizás estaría cometiendo un error, le hice caso a Disara. Ofrecí los primeros cien ejemplares sellados, numerados y firmados, y con ellos, una invitación para asistir a una “Infernalia especial”, la décima edición, a llevarse a cabo el 17 de enero del 2004. Tuve que firmar y sellar ciento cincuenta. ¡La respuesta fue impresionante! En cuanto la gente se enteró de que publicaría El Evangelio en un solo volumen, no cesaron de estar al pendiente de la fecha en que comenzaría a venderse en el Chopo y en la Librería Universo, y esos ejemplares de pre-edición se agotaron en unos cuantos días. Desde entonces, la recopilación del Evangelio ha logrado lo que parecía imposible: superar a “Obra del Maligno” en volumen de ventas. Me piden ejemplares de Oaxaca, Puebla, León y otros estados. La recopilación se convirtió en un acontecimiento, mi éxito más grande desde Obra. Y lo más notable: ¡Disara había tenido razón! Y ahora ella se integraba al elenco que presentaría la “Infernalia décima edición”:
CALÍGULA
VIDA DE FAMILIA
EL CUERVO, de Edgar Allan Poe
MUERE, DULCE BEBÉ
CRÓNICAS DE LA NOCHE INFINITA
EL EVANGELIO DE LOS VAMPIROS:
I. GÉNESIS
II. ARADIA
III. KARKEMISH
IV. EL LIBRO DE LA SOLEDAD
V. APOCALIPSIS
Elenco:
Mario Cruz
Bela Kinsky
Disara Cárdenas
Katya Briseño
Erika Islas
Yazmín González
Laura Colín
Eduardo Gutiérrez
Concebido, escrito, dirigido, adaptado y producido por Mario Cruz
La sangre nueva de Infernalia entraba en acción una vez más, a una temperatura de tres grados centígrados, ante los ciento cincuenta invitados del Evangelio. Fue la noche de una revelación, la de Disara Cárdenas, quien tenía que llenar huecos muy grandes. El público ya había visto “Calígula” y “Aradia” interpretados por Victorina, y “Muere, dulce bebé” en la inconfundible actuación de Martha. ¿Podría Disara con el paquete? Pudo, con un estilo distinto. No tenía la sensualidad descarada de Victorina, pero tenía una “inocencia perversa” que hizo más excitante ese par de cuadros escénicos. En cuanto a “Muere, dulce bebé”, al interpretarlo conmigo, le dio una vuelta de tuerca al personaje de la madre, haciéndola más adolescente, más retorcida y realista. Conquistó rápidamente al público. Esa noche, el espectáculo estuvo cerca de lo sublime, y ese público que lo vio no me dejará mentir. La parte del Evangelio fue de lo más intensa y emotiva. Y ese final con el Réquiem de Brahms, mientras Disara y Abel decían los textos del Apocalipsis de los Vampiros fue de lo más hermoso e introspectivo. La gente salió verdaderamente contenta, algunos incluso alucinados. Recuerdo que, cuando salí a firmar libros y programas, dos muchachos me recibieron hasta con caravanas. ¡Gracias, pero no merezco tanto!
Finalmente había aparecido alguien que podía suplir a Martha y Victorina, que por un momento las hizo olvidar. Parecía que Disara había actuado en Infernalia desde siempre. De inmediato se acopló al concepto y al elenco. Nunca tuve problemas para dirigirla, porque prácticamente se dirigía, y se dirige sola. Es una delicia trabajar con alguien así.
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