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Tercera edición:
REBELION UNO
MERMELADA DE FRESA
EL BAR DEL CANGREJO ROJO
EL MONSTRUO DEL ARMARIO
SATAN CLAUS
EL ESPECTÁCULO MÁS CRUEL BAJO LA TIERRA
(INTERMEDIO)
CIBERESPACIO
ORQUIDEAS NEGRAS EN UNA SELVA ENSANGRENTADA
YO, VAMPIRO
H2SO4
MUERE, DULCE BEBÉ
LA ULTIMA COMUNIÓN
Elenco:
Mario Cruz
Martha Flores
Victorina Trujillo
Salvador Villaseñor
Mario del Río
Bailarinas: El coro de las sombras
Coreografía: Martha Flores
Staff: La gente detrás de las paredes
Diseño Gráfico: Abraham Ríos
Asistentes de producción: Lorena Casas y Berenice Bahena
Escrito, dirigido, musicalizado y producido por Mario Cruz
Los fanzines ya estaban en circulación, y se vendían aceleradamente, lo mismo que los tres primeros libros. Pero los libros no eran lo único que se había acelerado. Mi vida también parecía un auto a toda velocidad por la “Carretera a la esquizofrenia”. Por vez primera sabía lo que era tener “fans”. Las chicas se me acercaban. De hecho, conocí a algunas, en el sentido bíblico de la palabra. Fue un par de años en el que, reconozco, me salí de control ¡y fue muy divertido! Llegué a andar con tres chicas al mismo tiempo: una de cabello claro, una de cabello oscuro, y una pelirroja. Claro que no se conocían entre sí. Pero la principal era una cuyo nombre me guardaré, pero que estaba realmente loca, en un proceso de autodestrucción al que con mucho gusto contribuí. A ella le escribí y le dediqué “Satán Claus”. Parece que hoy ya se regeneró. Lástima... Fueron días de mucho trabajo y noches de diversión. Dormía cuatro horas diarias, cuando dormía, y aprovechaba bien el tiempo. No tengo por qué arrepentirme de nada. Así llegó la tercera edición, en abril de 1998. Fue el primer año en que presenté dos “Infernalias”.
Victorina Trujillo y Salador Villaseñor estuvieron excelentes, cada quien en lo suyo. Mario del Río lo hizo pésimo, aunque le gustó a las chicas. “Orquídeas negras para una selva ensangrentada” se convertiría después en “Flores negras para una plaza ensangrentada”, publicándose en “Emperador de la Noche Infinita”. “Ciberespacio” resultó hermoso, con la coreografía de Martha, y esas imágenes etéreas en movimiento. “H2SO4”, con Victorina y conmigo, ha sido uno de los cuadros escénicos más salvajes y enfermizos que se han presentado en Infernalia. Sadomasoquismo, transparencias pornográficas, gore... a la gente le encantó. En “Yo, vampiro”, por primera vez subí a la parte alta del escenario para, con cambios de voz y azotando cadenas, lanzar a todo pulmón y a toda garganta ese texto de furia catártica. Y también por vez primera, actué en “Muere, dulce bebé”, junto con Martha, dándole una dimensión distinta, la mía, que era de furia total. Desde entonces, he seguido interpretando al bebé demoníaco.
Aquella fue también la primer Infernalia en que yo interpreté a “Satán Claus”. Al término de esa Infernalia, una guapa chica me dijo: “¿y de verdad puedo pedir lo que sea a Satán Claus?”. “Claro que sí”, le respondí. Y me encantó lo que pidió.
Para mediados de 1998, tanta agitación me había agotado un poco, y necesitaba bajar un poco esa velocidad. Entonces regresó Silvia a mi vida, aunque por poco tiempo, pues de todos modos no estaba ya tan dispuesto a “asentarme”. Espero que a ella le esté yendo bien en su matrimonio. En la tercer Infernalia, el elenco incluyó, además de los que ya estábamos de base, a Manuel y Brenda Hernández, y a Luz Rosas. Y las novedades fueron “Vacaciones en el Caribe”, “Virginia”, “Cementerio en mi corazón”, “Perro de Rabia”, “Calígula” (con una interpretación magistralmente cachonda de Victorina), “Raza de Caín”, de Charles Baudelaire, y “Walpurgisnacht”. Debo decir que “Muere, dulce bebé”, es el único cuadro escénico que se ha repetido en todas las Infernalias, y eso a petición del público. Cuando no incluyamos al “Bebé”, ¡estamos seguros de que recibiremos cantidad de reclamaciones!
Al diseño gráfico del programa y de mis publicaciones se agregó Abraham Ríos, talentoso elemento del Tianguis Cultural del Chopo, con una visión elegante aunque a veces estricta de lo que debe ser una edición. Las polémicas en que nos enfrascábamos eran de antología. Lo cierto es que Abraham dejó su huella en los primeros tres fanzines y en la edición de “Emperador de la Noche Infinita”, que acababa de salir a la luz, o más bien, a la oscuridad, también con éxito, como lo han tenido los demás libros y fanzines que he publicado.
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