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Quinta edición:
HIMNOS A LA NOCHE (Fragmentos de Novalis)
CALIGULA
EL MONSTRUO DEL ARMARIO
CARRETERA A LA ESCQUIZOFRENIA
SATAN CLAUS
MERMELADA DE FRESA
PERRO DE RABIA
FLORES NEGRAS PARA UNA PLAZA ENSANGRENTADA
(INTERMEDIO)
VACACIONES EN EL CARIBE
ARADIA
CIBERESPACIO
MUERE, DULCE BEBE
WALPURGISNACHT
ESPEJO DE LA ETERNIDAD
Elenco:
Mario Cruz
Hugo Austria
Martha Flores
Victorina Trujillo
Abel Amador
Brenda Hernández
Coreografía y co-dirección:
Martha Flores
Extras: Coro de sombras
Staff: la gente detrás de las paredes
Relaciones públicas y vestuario: Bertha Leyva
Diseño gráfico: Abraham Ríos
Diaporama: Fernando Priego
Concebido, escrito, co-dirigido y producido por Mario Cruz
Ya es redundante decir que nuevamente hubo lleno total y excelente respuesta del público. ¡Y el elenco de esta quinta edición fue de lujo! Hugo Austria regresó, y con él, volvió casi todo el elenco original Austria-Cruz-Flores. Victorina seguía creciendo como actriz y como objeto de deseo para el público masculino. Brenda era la de menor experiencia, pero lo hizo mucho mejor que la edición anterior. Y el sustituto de Mario del Río fue alguien que, con el tiempo, se convertiría en el actor más sólido y constante de Infernalia, además de un gran amigo: por supuesto, me refiero a Abel Amador, mejor conocido como Bela Kinsky.
Un par de meses antes de presentar la quinta edición, fui al Monumento a la Revolución para dar una conferencia sobre Vlad Tepes. Al término de la conferencia, se me acercó Bela, vestido un tanto excéntricamente, como es su estilo. Me dijo que literalmente me había estado persiguiendo para pedirme que lo tomara en cuenta en mis proyectos escénicos. Yo nunca lo había visto actuar, pero me inspiró tal confianza que de inmediato lo integré al grupo. No me equivoqué. Además de un gran entusiasmo, Bela tenía talento y experiencia. Desde entonces ya nadie se acordó de Mario del Río. Bela lo borró del mapa. Dos semanas después lo presenté como nuevo integrante. El único problema era la pícara Victorina, que había comenzado a hacerle una que otra broma pesada. Tuve que ponerla quieta, y todo funcionó muy bien.
“Carretera a la esquizofrenia” fue el gran éxito de Hugo Austria. El cuadro era terriblemente exigente y complejo. Tenía que partir de una celda en un manicomio, a una persecución por todos los niveles del teatro, incluso dentro y fuera. Requería de una gran condición física, entonación, y llevar el texto a dos velocidades. Hugo lo hizo todo a la perfección. Cuando salió de Infernalia, al año siguiente, le dejó a Bela Kinsky un reto enorme: llenar sus zapatos, sobre todo en ese cuadro. Desde entonces le marco frecuentes retos a Bela, pues sé que los saca adelante. Ya sé que me odia por eso, y que hasta me ha deseado que termine casado y domado por alguna mujer, pero lo cierto es que ¡has crecido, Bela! ¡Y espero que no se cumplan tus malditos deseos!
“Espejo de la eternidad”, cambiaría de título y cerraría el libro del Emperador como “Mujer obscura”, que es uno de los favoritos de muchas mujeres que leen mis libros. No lo escribí pensando en nadie en especial, sino más bien como homenaje a las chicas oscuras. Es el único poema de amor que he escrito, y por lo visto, será el único.
“Aradia” confirmó que Victorina era ya toda una actriz. El primer papel que Bela interpretó fue el de Dissaor, en una candente escena con Victorina. Bela lo refiere en su crónica sobre el espectáculo, así que no ahondaré en detalles.
“Emperador de la Noche Infinita” fue un éxito más y se agregó a la colección de mis libros. El tiempo transcurría muy rápido, y ya estábamos en el tan esperado año 2000... y ya era tiempo de presentar una nueva Infernalia, pero esta vez sin Hugo ni Brenda. Hubo alguien (no diré quién) del elenco que, en un arranque temperamental, rompió su libreto y dejó los pedazos en los parabrisas de los autos estacionados afuera de la casa de Martha. Fue su manera de despedirse.
De ahí en adelante, las siguientes Infernalias tendrían parte del ambiente etéreo de las “Crónicas de la Noche Infinita”. El libro del Emperador fue un parteaguas que enriqueció mi estilo agregando esos elementos etéreos y de ensoñación a mis escritos, mezclándolos con la contundencia. ¿Debo decir que también hubo lleno en la sexta edición?
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