Infernalia IX



Novena edición:


POR QUIÉN DOBLAN LAS RODILLAS

LA ERA LIGHT

LUNA MORTUORIA

6:45 P.M.

EL CUERVO

LUIS DE BAVIERA

LA BALADA DEL ANTIGUO MARINERO

EL LIBRO DE LOS PROFETAS (FRAGMENTOS)

DIOS BENDIGA A LA GENTE SOLITARIA

CRÓNICAS DE LA NOCHE INFINITA

Elenco:

Mario Cruz

Bela Kinsky

Elsa del Razo

Erika Islas

Yazmín González

Katya Briseño

Staff: la gente detrás de las paredes

Concebido, escrito, dirigido y producido por Mario Cruz


¿Entienden ahora por qué la maldición de Bela? Viendo en retrospectiva, creo que sí me sobrepasé. Bela tuvo que interpretar un drama existencial en “6:45 p.m”; a Luis de Baviera, al Marinero y a Edgar Allan Poe, con sólo diez o quince segundos para cambiar personaje y vestuario entre un cuadro y otro. Esta fue la edición donde le exigí más, pero también donde Bela se consolidó como “primer actor de Infernalia”. Acabó muerto, pero se ganó su título. También fue importante darme cuenta de que, aun sin Martha ni Victorina, el espectáculo seguía funcionando y manteniendo su poder de convocatoria y de aceptación. No importa quien o quiénes participen en Infernalia, siempre y cuando sean gente de talento y comprometidos con el concepto, y siempre y cuando yo esté al frente del mismo. Una nueva generación de actores y público surgía a partir de esta novena edición, y eso, mas el relativo asentamiento de las tendencias fascistoides del PAN en el poder, me daban la confianza para traer abiertamente a Infernalia, de vuelta al mundo material.

A principios del 2003, mientras “Morgue en el Paraíso de la Razón”, con todo y su texto favorito, “El Ciclo del Reptil”, ocupaba su lugar entre los libros consentidos del público (lo sigue siendo a la fecha), se agregó al grupo, discretamente al principio, alguien que se convertiría en mi actual “brazo derecho”: Disara Cárdenas. Actriz, violinista, pianista, zanquera, malabarista, narradora, poeta y además estudiante de Relaciones Internacionales, inteligente, talentosa, culta y con dotes de organizadora, y hasta con conocimientos de computación e internet, la primera aportación de Disara a esa maquinaria llamada “Mario Cruz”, fue una gran sugerencia. La primera vez que fue a mi casa, acompañada de Bela, les hice saber a ambos que había terminado de escribir el Cuarto Libro del “Evangelio de los Vampiros”, y que pensaba publicarlo aparte, como un solo volumen, sin libro que lo acompañara. “¿Por qué no publicas una recopilación y le agregas ese cuarto libro?”, me sugirió Disara. Le dije que no creía que eso fuera viable, pues si la gente tenía ya los primeros tres en otros libros como Obra, Emperador y Morgue ¿para qué iban a adquirir un cuarto volumen donde se repitieran? “Para tener la obra completa, reunida en un solo volumen de colección”, me respondió ella con toda naturalidad. Y así fue como quedó impresa la frase en la portada del libro: “El evangelio de los Vampiros: la Recopilación. Incluye el cuarto y último libro, no publicado con anterioridad. La obra completa, reunida en un solo volumen de colección”.




Regresar a Infernalia